Unipersonal con perspectiva de género cantó y encantó la capital de Guanajuato

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- “Por temor a que cantemos libres”, una de las obras más maduras y afamadas de la compañía Teatro de los Sótanos (CDMX), se presentó el pasado sábado 1 de junio en el Teatro Cervantes. En una única y especial función, el unipersonal creado y protagonizado por Lizeth Rondero deslumbró con una precisa utilización de recursos de puesta en escena y una reflexiva dramaturgia sobre las relaciones de poder y género que históricamente han afectado a las mujeres mexicanas. Para ello Rondero investigó más de 30 casos reales de encierro y construyó un diálogo de perspectiva de género con su compañero dramaturgo Felipe Rodríguez.

Aunque el público fue reducido (y por la experticie de la compañía merecía mayor presencia), la deliciosa sincronía con la actualidad hizo única la velada al ofrecerse el día previo a la votación electoral en el que las mujeres fueron protagonistas.

Conformada por cuatro monólogos cargados de farsa y comedia, la obra comienza y se desarrolla entre dos estructuras metálicas en escena: una especie de baúl-jaula en el centro del escenario y una falda colonial colgada de una vara. Ambos objetos son manipulados por una cantante de cabaret que nos manifiesta su placer de estar presente. A modo de narradora, la cantante da vida a otras mujeres y transforma los objetos en tribunales eclesiásticos y civiles, una casa paterna, un calabozo; interpela al público rompiendo la cuarta pared, lo invita al escenario a participar para luego volver a la escena convencional.

La mezcla de teatro cabaret mexicano y teatro contemporáneo la hacen una obra híbrida, sui generis, hecha meticulosamente a escala humana con sello de sobrada pertinencia.

“La perspectiva de género no es más que mirar a las mujeres desde su lado universal y humano; ahuyentar el prejuicio de la naturaleza femenina. Porque no hay ninguna naturaleza femenina sino el constructo de lo que tú y yo creemos que es mujer; lo que desde la Nueva España era el deber ser de los roles de mujeres. Y también la perspectiva de género implica darles a las mujeres la posibilidad de contar su vida fuera de la tragedia”, comentó Lizeth Rondero tras función.

La vitalidad y contundencia actoral de Rondero permite traer al presente a cuatro mujeres de distintas épocas y contextos, juzgadas por valores patriarcales todavía vigentes, pero que con coraje y sagacidad hicieron valer su libertad: Mauricia Josefa, “La amante del demonio”; María Gertrudis Vidrio, “La olvidada”; María López “La panadera” y Trinidad Ruiz Mares “La tamalera”. La actriz utiliza el canto casi como estado de trance para que esas almas humanas habiten su cuerpo y voz entrenados y, de esa forma, puedan seguir cantando y contando lo que esas sociedades intentaron silenciar. Al menos durante el tiempo de función que es casi de una hora y media.

“Para mí este espectáculo es una forma de decirle a las mujeres que podemos darle la vuelta a la tortilla, que no tenemos por qué terminar muertas, ni locas clínicamente habladando, ni descolocadas. Las mujeres podemos vivir, perseverar, preservar la vida, continuar, recuperarnos, pasar la hoja”, puntualizó Rondero.

Musicalidades como belcanto y blues, entre otras, junto con letras originales, la obra de teatro cabaret nos hace viajar a través de los siglos para permitir que esas mujeres vuelvan a ser lo que siempre fueron: una identidad fuerte con la que se puede experimentar y encontrarse con el otro para crear un nosotros.

“La historia del teatro cabaret en México se llama teatro de revista y teatro de carpa. Ese es nuestro teatro cabaret. Yo no voy a utilizar la palabra de denuncia porque a veces por encima de la teatralidad se denuncia, y ese no es el teatro cabaret que nosotros hacemos. Nosotros preponderamos el ejercicio teatral y la denuncia está en el ejercicio dialéctico que implica hacer teatro. En donde por la teatralidad misma va a lograr hacer que nos preguntemos y se denuncien cosas. No voy a subirme a denunciarlas, no es un panfleto sino por sí misma la dramática genera una postura y una denuncia”, concluyó Rondero.

La obra, que suma más de 2o0 funciones, fue ganadora del premio a Mejor espectáculo cabaret en los Premios Metropolitanos de Teatro 2022 y nominada a Mejor monólogo y Mejor obra de teatro cabaret en los premios ACPT 2019. En 2023 fue parte del 18° festival Teatro a una sola voz presentandonse con éxito en el Circuito Norte en los estados de Tijuana, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León y Ciudad de México.

La compañía es beneficiaria de la Vertiente México en Escena-Grupos Artísticos (MEGA) 2022 del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC). Después de Guanajuato, la breve gira continuará en Cancún con función el 6 de junio y en Querétaro el 15 de junio.

En el equipo creativo de esta propuesta destacan también en la dirección de escena Nora Manneck; la música original de Omar Guzmán, interpretada en el piano por Sara Vélez; arreglos musicales y música incidental de Alba Rosas; diseño iluminación de Gerardo Olivares Fuentes “Ténoch”; vestuario de Giselle Sandiel; escenografía de Astillero Teatro y entrenamiento de canto y voz por Lydia Rendón.

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