Un año sin aulas

Texto e imagen: Alicia Arias

León, Gto. Hoy se cumple un año de que el gobierno federal dio la instrucción de suspender las clases presenciales y la mayoría de los leoneses prefieren regresar a las aulas cuando el semáforo esté en verde, en tanto que propietarios de escuelas particulares e industriales del calzado esperan un pronto regreso a las aulas.

La suspensión de clases presenciales que, por instrucciones del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, comenzó tres días antes en Guanajuato –el 17 de marzo de 2020-, para disminuir el riesgo de contagios de COVID-19, trajo una serie de problemas que afectan a diversos sectores que han visto disminuir sus actividades de manera considerable, como el sector calzado que tiene miles de pares de zapato infantil y escolar atorado en sus bodegas.

Sin vender 40 millones de zapato infantil

La venta de calzado infantil  cayó en un 54 por ciento t se dejaron de vender 40 millones de pares, informó el pasado 24 de febrero el presidente ejecutivo de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICG), Alejandro Gómez Tamez, lo que ocasionó la paralización de millones de pares de calzado que no se pudieron vender, la mayor parte es calzado infantil y escolar.

De las diferentes líneas de calzado que producen los zapateros del país, la mayoría de ellos ubicados en León, la línea de  zapato infantil es la más perjudicada, pues de los 260 millones de pares que producían antes de la pandemia, el 15 por ciento era calzado infantil y este porcentaje estaba ligado al regreso a clases.  “Fue un golpe durísimo”, comentó e líder empresarial.

Con el cierre de las escuelas dejaron de venderse 40 millones de pares de calzado infantil. FOTO: ALICIA ARIAS

“Desde el punto de vista enteramente económico, un regreso a clases sería oxígeno puro para muchas fábricas de calzado infantil que están a punto de cerrar” porque tienen un año sin ventas. Muchas fábricas ya cerraron y otras están a punto “de tirar la toalla porque no hay ventas”, dijo Gómez Tamez.

“Entonces, un regreso a clases, con independencia del tema sanitario, sería oxígeno puro”, opinó.

Movimiento Abre mi Escuela

El Movimiento Abre mi Escuela llegó al estado de Guanajuato para impulsar la apertura de los más de mil 10 mil 700 centros educativos, de los cuales poco más de mil 700 se encuentran en León.

Rocío Rozada Martín, consejera del Consejo Estatal de Participación Social en la Educación, dio a conocer este jueves que el movimiento, surgido en la ciudad San Luis Potosí, ya tiene más de 500 simpatizantes en la entidad que están pugnando por la reapertura de las  escuelas, algo que es posible porque, dijo, en el estado hay estancias infantiles abiertas y no han cerrado.

Rocío Rozada Martín, impulsora del movimiento Abre mi Escuela IAMGEN: CAPTURA DE PANTALLA

Destacó que la educación presencial es esencial para las niñas y los niños y “tenemos que abrir la mesa de diálogo para encontrar un cómo sí podemos volver”, expresó Rocío Rozada durante la conferencia de prensa organizada por el Observatorio Ciudadano de León (OCL), al tiempo de adelantar que ya se realizan reuniones con personal autoridades estatales y municipales, y con personal del sindicato de la educación y cámaras empresariales para reflexionar y encontrar una solución.

Mencionó que la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG) lo que le preocupa es la movilidad pero, añadió, las y los menores “necesitan volver y socializar porque el daño socioemocional que están teniendo es muy grande”.

La consejera dijo que el 64 por ciento de estudiantes de entre cinco y 11 años se han sentido solos y las escuelas deben reabrir sus puertas tomando en cuenta los lineamientos federales que ya existen “para volver de manera responsable, gradual y voluntaria”.

Mayoría de leoneses todavía prefiere clases en línea

De acuerdo con una encuesta realizada por la firma Inmersa Marketing Grup, entre finales de febrero y principios de marzo, la mayoría de las y los habitantes de León prefieren que se mantengan las clases en línea hasta en tanto no bajen los contagios de COVDI-19.

El 72.34 por ciento de las personas consultadas prefieren regresar a clases presenciales hasta que las autoridades establezcan el semáforo verde y que el riesgo de contagios  haya descendido.

En León, los encuestados por Inmersa calificaron con un 3.2 las clases en línea, en una escala de 1 a 5, siendo frustración el principal sentimiento que les generan (47.5%), informó Inmersa.

El 75 por ciento de los leoneses, de acuerdo con el estudio elaborado por Inmersa, tuvo que hacer compras para hacer frente a las clases en línea. La mayoría tuvo que adquirir computadoras, pagar internet, comparar un celular y una Tablet, en ese orden.

El gasto promedio fue de 8 mil 653 pesos. Ninguno de los participantes de la encuesta declaró haber recibido algún apoyo para ello por parte de algún ente de gobierno.

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