Sankai Juku hipnotizó con danza butoh el FIC 50

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- Kōsa: Entre dos espejos fue largamente ovacionado por el público en sus dos funciones en el Auditorio del Estado. La pieza fue creada durante pandemia y está conformada por fragmentos del repertorio coreográfico de Ushio Amagatsu, líder de la compañía japonesa fundada en 1975, que refieren al punto de inflexión que significó el confinamiento en la historia del mundo”.

La compañía de danza butoh Sankai Juku fue otra de las joyas de las artes escénicas de alta expectación de este Cervantino 50. Representantes de una de las variantes de la también conocida como “danza de las tinieblas”, surgida a raíz de los ataques atómicos de la Segunda Guerra en el país nipón, deleitaron al público con Kōsa: Entre dos espejos para esta edición de oro del FIC.

La precisión, la sutileza del movimiento, la fuerza corporal y la dilatación del tiempo a través de la extensión máxima de un gesto mínimo fueron algunas de las cualidades que los espectadores destacaron de la puesta encarnada por seis excelsos bailarines. La compañía, fundada en 1975, es parte de la segunda generación de los grupos de este movimiento de vanguardia de Japón que se caracteriza por dialogar con la gravedad y no escapar de esta.

Con una delicada iluminación, fascinantes vestuarios y una hipnotizante sonoridad -que por momentos aturdía con su repetición y en otros acunaba con un piano, un violín o el implacable silencio-, la compañía dejó su sello inconfundible de expresión crítica a la conciencia antropocentrista, festejando 50 años de un festival que ha tenido el honor de contar con su presencia en ediciones anteriores.

Con tan solo un círculo de arena en el escenario, el coreógrafo Amagatsu retrató el asedio de pantallas, clics y likes que la humanidad comenzó a vivir de manera más global e intensa durante pandemia.

Sobre el título de la pieza, Kōsa fue un líder de un templo budista que defendió durante la guerra civil de Japón a fines del 1500 y que durante un tiempo se consideró inviolable. La pieza pareciera inspirarse en estos hechos históricos y filosóficos tomando como metáfora el asedio y transformación de la vida que vive toda la humanidad a partir de la pandemia. Quizás entre dos espejos refiera a un punto de inflexión: el pasado y el futuro. Después de 2020, nuestra mirada no tendrá el mismo brillo.

 

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