Rosario Flores conquistó los corazones del Cervantino 2022

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- Nunca dejó de manifestar cariño y agradecimiento, ni tampoco perdió la actitud enérgica y positiva que la caracteriza. Fue incluso capaz de pasar a segundo plano para dejar brillar el talento de sus seis músicos, dos cantaoras y dos bailaores. Y se paseó por estilos como el blues y el rock and roll sin abandonar sus raíces gitanas. Rosario Flores conquistó los corazones del público del Cervantino que repletó la Alhóndiga de Granaditas para disfrutar de su música y ser testigos de bellos momentos en el escenario que visita por primera vez en este aniversario de medio siglo del FIC 50.

De pantalón negro, torera naranja y sombrero blanco cordobés, la “Faraona del pop” de 59 años abrió la noche con las dos primeras canciones de su más reciente disco Te lo digo todo y no te digo na y exclamó: “¡Guanajuato! Buenas noches. La verdad que para mí es una ilusión enorme estar aquí y ver a tanta gente: ¡olé, olé y olé! ¿Saben qué? Amo esta tierra porque la conozco de pequeñita. Mi madre venía mucho a cantar y a bailar. Me siento querida por el público y la verdad que cuando vienes de tan lejos y ves a la gente con esos ojos y esa sonrisa… olé, olé y olé”.

Moviendo su imponente melena de rizos y sus caderas fue correspondida por el público con vítores y aplausos después de cantar Yo me niego y Gloria a ti. La fiesta se prendió cuando interpretó Al son del tambor dedicada a su padre El pescadilla, creador de la rumba catalana y Como quieres que te quiera. La ganadora de dos premios Grammys y 12 discos publicados daba gracias por el cariño con gestos como besos al aire y sus manos al corazón. Incluso cantó con una niña del público en el escenario. “Para mí es un honor estar aquí y ver cómo cantáis mis canciones. Siempre soñé con ser una artista y ahora que llevo más de 30 años en la música, quién lo diría ay mi Dios, doy gracias a la vida que me permitido cumplir el sueño de mi vida”, exclamó.

“Guanajuato, qué bonito estar aquí, qué bonito sentiros. Muchas gracias a México porque soy gente calentita como los flamencos”, dijo antes de hacer de la explanada un solo coro con Qué bonito, Algo contigo, Te quiero, te quiero. “¡Rosario, Rosario!”, gritaba el público emocionado.

De ahí en adelante, con cambio de vestuario mediante, la presentación de la madrileña mantuvo en alto el ánimo con animados interludios como un duelo de zapateado de los bailaores “Kiko” y “Rapico” junto un solo debajo de su productor Fernando Illán y el repique melismático de la corista Conchi Heredia. Para cerrar la noche y regresar al escenario con No dudaría, dedicada a su fallecido hermano Antonio, y Queremos marcha.

La cultura española y latinoamericana están unidas a través del cajón, originario de Perú, y la rumba de Cuba, entre otros tantos cruces. Rosario lo sabe y siempre agradece, en especial a su querido México al que prometió volver pronto.

Te podría interesar

Dan a conocer la agenda cultural de la UG que suma más de 2 mil actividades

Arranca actividades la Casa de la Cultura Diego Rivera en León

Invita ICL a artistas y creadores a participar en el Festival Alternativas

Cine de animación UG, entrada gratuita, parte de la agenda cultural