Por Fabián Mendizábal
Imagen: Archivo/Alicia Arias
León, Gto. Limitar el número de estudiantes, así como el monitoreo y regulación de los niveles de dióxido de carbono en las aulas, son dos de los principios a tomar en cuenta para el protocolo del regreso a clases durante la contingencia sanitaria por COVID-19.
Así lo refirió el infectólogo Juan Luis Mosqueda, especialista y director general del Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío (HRAEB), quien puntualizó que de haber un retorno, no podrá ser sin cambios y que éstos deben ser previstos con anticipación.
“No se trata de volver un día a las aulas nomás así, como era todo antes, tiene que haber cambios y debemos irlos preparando (…) A veces creo que seguimos esperando a volver a la “normalidad”, debemos entender que eso ya no ocurrirá, tenemos que aprender y cambiar”, comentó.
El especialista aseguró que basarse en la disminución de casos para el retorno a clases presenciales sólo garantizará aumento en los contagios. Por ello, conocer las formas de transmisión del virus -gotas grandes y aerosoles- será esencial para un regreso exitoso, más que el contacto y el “miedo” a las superficies.
“Es como hacer dieta: restringes calorías y bajas de peso. Si luego comes como antes, pues vuelves a subir, necesitas un cambio permanente”, ejemplificó Mosqueda.
Para tener mayor control de las gotas grandes, es decir, aquellas que miden más de 5 micras y salen al hablar o estornudar, sería totalmente necesario el uso de cubrebocas en los alumnos, así como las medidas de distanciamiento de entre 1.5 y dos metros.
Por otro lado, para las gotas menores a 5 micras o aerosoles, deberá prevenirse su acumulación en espacios cerrados con una buena ventilación de aulas y el control de los niveles de dióxido de carbono en espacios cerrados, en un ideal menor a 750 partes por millón (ppm).
“Yo diría, hacer lo necesario para mantener dióxido de carbono en el aula en menos de 750 ppm. ¿Cómo? Limitando el número de niños, abriendo puertas y ventanas, haciendo más ventanas si es necesario, haciendo clases cortas con periodos de receso entre ellas para ventilar”, sugirió.
Finalmente, planteó que es un buen momento para comenzar a realizar ensayos en las escuelas, particularmente en las aulas, para registrar mediciones con el número de estudiantes por clase, y así medir los niveles de dióxido de carbono.