Texto e imagen: Rodrigo Cuevas
Guanajuato, Gto.- Los deseos más íntimos a la vez que colectivos de la comunidad Nuevo Valle de Morena, ubicada en pleno cordón de la Sierra Central, fueron expresados a través del teatro comunitario con la adaptación de “El retablo de las maravillas” de Miguel de Cervantes Saavedra.
Dirigidas por el director leonés Antonio Álvear, cerca de 30 personas del pueblo marcaron un hito en sus vidas al presentarse en la histórica Plazuela de San Roque, cuna del Cervantino, y aprovecharon su momento para actualizar y apropiarse de una icónica pieza que en este mismo lugar representó Enrique Ruelas y el Teatro Universitario de la Universidad de Guanajuato en 1953, tradición que sigue y suma con lo hecho por ellas, en su mayoría mujeres amas de casa y trabajadoras, además de adolescentes, niñas y niños, todos muy entusiastas.
La adecuación de la famosa comedia permitió exponer los problemas y carencias que enfrenta un pueblo ficticio al otorgarle todo el poder a sus autoridades, y en los que los que la falta de claridad y desunión comunitaria facilita el aprovechamiento de las circunstancias de ventajosos, tal como Chirinos y Chanfallas en el retablo de “El manco de Lepanto”, pero con pantallas modernas.
“La próxima que vean una pantalla maravillosa esperamos que sea en los ojos de las personas que aman y que lo necesitan” dijo Alejandra, una de las actrices de la comunidad en el cierre de la obra y desear paz en el mundo. Sus compañeras de elenco hicieron lo mismo, primero niñas y niños: lluvia, agua, trabajo, salud, bienestar y respeto, entre otros, fueron manifestados para cerrar con música de baile como en las fiestas de las comunidades.
El director y pedagogo teatral Antonio Álvear, con más de 30 años de experiencia, explicó que la comunidad destaca en lo social por su nivel de participación y compromiso con limpiezas colectivas y proyectos productivos, y el teatro no fue la excepción.
“Como proceso de teatro comunitario lo que hicimos fue adaptar la historia a un tiempo y espacio que pudiera ser identificado por ellas mismas. Y en un trabajo de taller fuimos recuperando lo valioso que es la información de ellas respecto a cómo quisieran que fuera su comunidad, cuáles son las nuevas pantallas que nos engañan que nos dicen una cosa por otra; de qué manera el poder nos obnubila un poquito la vista y al final el mensaje es lo que realmente nos hace salir adelante es esa fuerza comunitaria cuando creemos en nosotros mismos”, concluyó el director.
El tercer y último montaje corrió por cuenta de niños y niñas de la de la comunidad de San Ignacio, de San Luis de la Paz, quienes a través de un taller de teatro hicieron sus títeres de animales y juegos escénicos para presentar “Más vale un arreglo que marinero volando”, dirigido por Lorena Kasper (Demediado Teatro). La obra fue una versión libre del cuento de la selva “La guerra de los yacarés” de Horacio Quiroga.