Texto e imagen: Uriel Cázares
Guanajuato, Gto.- Luego de que autoridades municipales de la capital realizaran operativos de seguridad y vigilancia en la sierra de Santa Rosa, por la tala ilegal de árboles, la producción de carbón y el saqueo de tierra y hojarasca, habitantes de La Concepción, leñadores por tradición, se acercaron a las autoridades.
Uno de los acuerdos a los que se comprometió el gobierno que preside Alejandro Navarro Saldaña, es: facilitar y acompañar el proceso de regularización de aprovechamiento forestal en acuerdo con gobierno del estado y la Federación, en particular con la SEMARNAT; así como a dar capacitaciones.
Participaron los directores generales de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial y de Desarrollo Social y Humano, así como el Secretario de Seguridad Ciudadana.
La historia y el conflicto
La historia de La Concepción es muy particular porque se fueron quedando atrapados entre dos áreas Naturales Protegidas: la Cuenca de la Esperanza declarada protegida en 1946 y la cuenca de la Soledad declarada en 2006 a nivel estatal.
Su historia está enmarcada por la lucha de la posesión de la tierra entre ejidatarios y el uso de los recursos naturales. Esta sierra es uno de los contrafuertes de la Sierra Madre Oriental que penetra al Estado.
La Concepción, mejor conocida como La Concha, se ubica al norte de la ciudad de Guanajuato a una altura entre los dos mil doscientos y los dos mil setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar.
En la Cuenca de la Esperanza habitan alrededor de 26 especies de mamíferos y 170 especies de aves; mientras que la Cuenca de la Soledad tiene un alto valor hidrológico al ser una de las principales fuentes de abasto de agua potable para la ciudad de Guanajuato. Los escurrimientos de ambas cuencas llegan a la Presa de la Esperanza y a la Presa de la Soledad, de ahí que está prohibida la tala.
Desde que ambas cuencas fueran declaradas Área Natural Protegidas, la tala de árbol se complicó, aunque la génesis del conflicto para la gente de La Concha viene de más antes, como dicen en el rancho.
Para eso nos tenemos que remontar a finales del siglo XIX, en tiempos de Porfirio Díaz, que fue cuando se mandó construir la Presa de la Esperanza, razón por la cual se desplazó a la entonces comunidad de Melchores, que habitaba la orilla del río y la zona de escurrimiento de agua, por lo que la comunidad prácticamente fue desalojada y algunas familias formaron lo que hoy es La Concepción.
La presa de La Esperanza se empezó a construir en mayo de 1888 cuando era gobernador el Gral. Manuel González, se terminó de construir en diciembre de 1893 siendo gobernador el Lic. Joaquín Obregón González y se inauguró el 16 de septiembre de 1894.
Desde entonces, alrededor de hace 130 años, los habitantes de La Concha están en conflicto con el Estado por el uso y aprovechamiento de los recursos naturales.
Luego, unos años después, en 1910, inicia la revolución Mexicana y de 1926 a 1929 la guerra cristera también alcanza a los habitantes de la recién creada La Concepción, quienes son víctimas de robos y maltratos.
Unos años después, en 1946, el presidente Manuel Ávila Camacho emitió el Decreto que nombraba a la Cuenca de la Esperanza, como Zona Protectora Forestal de Recuperación, una extensión de 1,679-32-33 has.
Mientras que la Cuenca de la Soledad, en el 2006 es declarada “Área Natural Protegida en la categoría de área de restauración ecológica”, publicado en el periódico oficial del Gobierno del Estado de Guanajuato el 18 de agosto del 2006.
Pero para entender más aún la historia de los habitantes de La Concha, hay que decir que en 1959 las rancherías que trabajaban para la entonces Hacienda de San Bartolo, pelearon por la posesión de la tierra y le ganaron a la patrona de la Hacienda, qué tenía de su lado a los habitantes de La Concepción, quienes no quisieron constituirse en ejido, mientras que todos los demás sí.
Es así como los habitantes de La Concepción se quedaron atrapados entre dos Áreas Naturales Protegidas y por otro lado, por diversos ejidos, a los que tampoco tienen acceso para el aprovechamiento de los recursos.
La deuda histórica de las autoridades, de todas, de los tres niveles de gobierno, es trabajar en un modelo sustentable junto con los habitantes de las comunidades rurales cuyas actividades económicas inciden directamente en las áreas naturales protegidas.
Mientras esto sucede, los operativos para evitar la tala ilegal y aprovechamiento de los recursos naturales continuarán, al igual que algunas actividades de promoción ambiental.


