La comundiad minera de Calderones celebró su fiesta patronal

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- La comunidad minera festejó a la Virgen de la Purísima Concepción con las tradicionales actividades que la caracterizan como peregrinación, danzas, feria, competencias y baile, entre otras. A pesar de la inflación de la canasta básica, el desempleo y la crisis hídrica, el ejido festejó y rogó a su patrona por el bienestar comunitario.

“Es una tradición de años, tal vez 50 o 60 años que yo me acuerdo, y que no queremos perder. Este año nos tocó la mala fortuna que la economía nos está pegando y tratamos de hacerla lo mejor que se pueda por nuestros antepasados y para darle un ratito de diversión a nuestra gente”, comentó Wenseslao Aguilar Rivera, representante de una de las tres familias que actualmente la organizan desde hace 17 años.

Los festejos comenzaron el sábado con un recorrido que un centenar de devotos le dieron en andas a la virgen por los alrededores de la comunidad acompañados por la Banda de Guerra Insurgentes, el conjunto de danza del torito de la comunidad que encabeza Alfredo Aguilar Rivera y la Banda de viento BT.

El domingo el padre José Álvarez ofició misa y durante todo el día los danzantes de la Danza del Rosario, de Roberto Belmonte ofrendaron sus imponentes bailes a la virgen venerada. La tradicional feria deleitó a las familias con juegos y comida, además de competencias de argollas a caballos, peleas de gallos y baile a cargo del Conjunto Firmez, de San Felipe, Guanajuato.

Como sucede en otras comunidades, Calderones tiene fiestas “grande” y “chica”. El 8 de diciembre es la fiesta chica, día de la Inmaculada Concepción. Cuentan los relatos que la fiesta grande se hace en esta fecha porque la construcción del templo no estuvo lista para diciembre, por lo que la veneración a la imagen de la virgen debió esperar hasta el segundo domingo del año.

“Hay ocasiones que la gente está demasiado gastada o la gente se queda sin trabajo. Ahorita la minería ha decaído y algunos tienen que migrar: a otras minas o buscar otro tipo de trabajo. Eso es lo difícil, pero muchos cooperan incluso desde Estados Unidos porque su familia está aquí”, comenta Wenseslao, quien contabiliza 250 familias que viven actualmente en Calderones y que apoyan con una cuota voluntaria.

Sobre sus memorias de infancia recuerda que “antes la festividad era más sencilla, pero uno en su niñez anda feliz en la fiesta. Eso es lo que a mí me ha motivado para organizarla y aguantar tantos años para seguir cooperando de esa forma con la comunidad”.

Consultado sobre la falta de apoyos del gobierno o de las empresas mineras, explicó que “a veces sí nos ayudan” y que “todo los que nos den es bienvenido, que no nos quiten eso es bueno”. Este año la compañía minera del Cubo aportó recursos y la empresa Fresnillo se comprometió a reparar la bomba de agua para atender el crítico escenario de escasez de agua que se agudiza.

“Ver a la gente un ratito alegre, conviviendo, aunque sea un día y medio, pero convivimos todos. Afortunadamente sin pleitos, ahorita como está la inseguridad en las comunidades aledañas como se dice en El Cubo, aquí estamos un poco más tranquilo. Eso y la devoción a nuestra virgen es lo que nos motiva”, concluye.

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