Texto e imagen: Manuel Carrillo
Guanajuato, Gto.- Aún en la soledad del desierto hay belleza, vida que se manifiesta en los coloridos atardeceres, en las diversas formas de las plantas, o en las acciones cotidianas de los seres humanos que se adaptan a la adversidad, esto puede observarse en la exposición fotográfica que se muestra en el Palacio de los Poderes como parte del Festival Internacional Cervantino.
Es una serie de imágenes captadas por fotógrafos que como verdaderos exploradores se introducen en el día a día de la naturaleza y de hombres y mujeres para mostrar cómo en lugares tan extremadamente pobres, como el desierto de Coahuila, la vida florece. Ahí pueden observarse plantas cactáceas en plena floración que le arrancan al suelo la humedad necesaria para sobrevivir; también el juego de colores que el astro rey produce en el cielo en las mañanas y por la tarde; igualmente, al ver algunas imágenes casi puede sentirse el intenso frío de la noche.
Y las casas de adobe, los caminos construidos sobre el seco y áspero suelo reflejan el trabajo incesante de hombres y mujeres, quienes tal vez tienen que esforzarse más que la gente citadina no para obtener dinero, sino para obtener agua, alimento y construir sus paupérrimas viviendas.
Destaca la imagen de una joven pareja que, altiva, sin complejos, parece enfrentarse al futuro sin más recursos que la aparente adversidad.
Asomarse a dicha exposición es conocer un poquito la belleza del desierto y sus diversas formas de vida; por desgracia, al igual que los otros museos, el de Los Poderes parece un camposanto, con una soledad que espanta, casi no tiene visitantes; ¿será por la tarifa de acceso?, ¿por la falta de promoción?. Es una lástima que la antigua sede del Congreso del Estado, no sea conocida por la mayoría de los guanajuatenses; por sí solo, aún sin exposiciones, el edificio es muy bello.
