Por Alicia Arias
León, Gto. Como a la mayoría de las personas, la pandemia trajo fuertes cambios a la vida de las hermanas Ilce y Violeta Daniel, quienes han visto transformada su vida desde hace cinco meses. La emergencia les trajo una gran oportunidad para crecer y emprender en familia.
Diseñadoras de profesión, Ilce y Violeta se habían dedicado al diseño gráfico. En los meses anteriores a la pandemia las dos trabajaban en la empresa de la familia, una imprenta que con la llegada de la pandemia del COVID-19 vio seriamente disminuidas sus ventas.
Sus papás descansaron a los trabajadores e “hicieron el esfuerzo de pagarnos 500 pesos a la semana… Pero, realmente, con 500 a la semana yo creo que nadie sobrevive; yo, por ejemplo, pago renta y mi hermana tiene que pagar la colegiatura de su niño y con 500 pesos no la armábamos”, comenta Violeta al recordar la situación por la que estaban atravesando.
Nace Crepa-So
Las hermanas sintieron que tenían que “hacer algo” y juntas planearon vender crepas a domicilio. Buscaron recetas e invirtieron sus ahorros en comprar los ingredientes y un 27 de abril vendieron sus tres primeras crepas.
En una semana hicieron todo: juntar el dinero, comprar ingredientes y materiales, seleccionar las combinaciones de ingredientes que iban a ofrecer, el nombre, el logotipo, los volantes y las etiquetas.
Una noche salieron a repartir los volantes en el fraccionamiento donde viven. Se había ido la luz “por eso nadie nos habría cuando tocábamos el timbre”, recuerdan entre carcajadas, pero una vecina estaba a fuera de su casa, le dieron un volante y les hizo un pedido. La vecina quedó satisfecha con las crepas y publicó un mensaje en el chat de Whatsapp de los colonos recomendándolas y al día siguiente ya tenían más pedidos.
Ilce y Violeta empezaron con un menú de seis combinaciones: tres dulces y tres saladas y actualmente hacen todo tipo de combinaciones porque “la gente arma su crepa como la quiere”, ya que les dan a elegir la base, el relleno, el topping líquido y el topping sólido.
Adueñadas de la cocina de su mamá, como lo comentan, ampliaron la distribución de volantes a otros fraccionamientos y colonias y, a casi cinco meses de haber comenzado la aventura Crepa-So, ahora ya proyectan abrir un establecimiento.
Todo preparado al momento
Además de preparar la masa para la tortilla de la crepa, también elaboran la salsa chimichurri y las mermeladas que les ponen. No han variado los ingredientes para mantener el sabor que las ha distinguido y todo lo preparan al momento.
De tres crepas, que fue su primera venta, han llegado a vender más de 70 en un día. Cuentan con una página en Facebook y levantan pedidos por Whatsapp y la plataforma Didi Food.
Cuando ingresaron a Didi Food les pidieron un menú, el cual ni siquiera tenían pero se pusieron a hacerlo, y “fue cuando crecimos la línea de crepas”, comenta Violeta al recordar que pasaron de un volante de tercio de hoja a uno de tres páginas. También abrieron la línea de frappés para ofrecer una bebida que acompañara las crepas y desarrollaron recetas dulces y saladas.
Sus crepas y frappés ya cruzan la ciudad de León y su horario de trabajo es de 5 a 10 de la noche, todos los días de la semana.
Ilce y Violeta consideran que la pandemia les dio el “empujoncito” para que Ilce desarrollara sus habilidades y gusto por los alimentos y Violeta por las bebidas.
Hoy, casi cinco meses después de haber emprendido Crepas-So, ya planean abrir un local en el que también contemplan la venta de café, un deseo que siempre ha tenido Violeta.
“La pandemia, quizá, fue el empujoncito”.