Por Brahmari
Guanajuato, Gto.- Desde el año 2008 soy terapeuta holística, la intención de este espacio es compartirte algunas visiones de mis experiencias en distintos aspectos de la Vida para el Bienestar; como arte, apiterapia, MTM, UCDM, Vedanta, Ayurveda, Yoga, Naturopatia y desarrollo personal; además de estar siempre en continuo aprendizaje.
Brahmari significa abeja, y como toda abeja, siempre está absorta en su quehacer, medita durante su actividad, como si su quehacer y ella fueran una misma, en pleno gozo y disfrute de su propia entidad. Brahamari también significa “quien está al servicio de Brahma” y en yoga, esto invita a la continua presencia mediante la observación de la experiencia de la vida tal como se nos presenta. He escogido ese nombre para recordarme cuál es mi dirección.
“Para poder instruir en el camino del yoga a los niños, es necesario, primero, ser maestro de sí mismo”. Brahmari
El yoga es la conciencia unificada, esto es, ser el auténtico sí mismo. ¿Cuáles son las bases de esta autenticidad? La congruencia entre lo que se dice y lo que se hace son fundamentales y no forzadas. Se llega a un nivel de naturalidad, de espontaneidad, así como el ave solo puede ser ave porque esa es su naturaleza y hace lo que las aves hacen, de este modo, cada individuo, dentro de su compleja configuración que lo hace único debe expresar con naturalidad su propia esencia.
El yoga es un estado de conciencia. No se puede agarrar, ni poseer, solamente se es.
Se es honesto consigo mismo y se siguen los mandatos del corazón. Los niños son el reflejo del amor, la espontaneidad y la Unión que representa el yoga. Los adultos somos, en su mayoría, un asidero de sombras y espejismos, somos nosotros quienes debemos aprender de los niños a recuperar nuestra naturaleza donde la alegría se expresa en el síntoma más claro que es la salud física. No hay salud física sin salud mental y emocional.
Un buen yogui está en constante encuentro de sí mismo. Hay una constante auto observación ya que la vida se rige por el cambio y el ser mismo es impermanente. Yoga se basa por ello en la respiración. Inhala y exhala es el sendero sencillo del amor. Tomar y soltar rindiéndose a lo que es. Confiando desde el corazón. Nuestro deber es guiar a los pequeños a descubrir sus potencialidades, no imponer nuestras creencias y reglas. Las reglas que establecen los sistemas deben ser únicamente para preservar la convivencia y restringir los deseos del ego que nos llevan a la ilusión de separación. El amor une y yoga es amor.
Las posturas surgen para reconocer nuestro principal vehículo de expresión. Nuestro cuerpo nos une al mundo y permite conocernos a través de sus relaciones. Nuestro cuerpo y respiración nos enseñan todo lo que requerimos para trascender y ser felices.
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