Texto e imagen: Sandra Ramírez
Guanajauato, Gto. Este lunes nuestros corazones bailaron al ritmo de los seis bailarines y cuatro músicos que hicieron vibrar el escenario del Auditorio del Estado con ODEON, una fusión de breaking, hip hop, house, vogue y música del brasileño Ernesto Nazareth.
El flujo vital de música y movimiento nos llevó de la alegría al suspenso, de la risa al asombro y de la simpleza del discurso a las profundidades emocionales y espirituales humanas.
Destacaron los sonidos de instrumentos afrobrasileños como el pandero, el cashishí y el a gogo haciendo serie con las percusiones corporales de palmadas y chasquidos: un diálogo permanente en la comunión original cuerpo-música.
La obra dirigida por la coreógrafa neoyorquina Ephrat Asherie y su hermano, el compositor y director musical Ehud Asherie es una maravillosa muestra de la investigación artística que ambos realizan a partir de las expresiones vernáculas de las culturas afroamericana y latina en Estados Unidos.