Texto e imagen: Alicia Arias
León, Gto. En las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de León se viven días intensos por la carga de trabajo que representa la alta demanda de pruebas COVID-19 que los cientos de leoneses solicitan a diario durante las últimas dos semanas.
Este jueves, la explanada de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 47, ubicada en la colonia Las Trojes, se vio abarrotada desde las siete de la mañana y hasta cerca de las ocho de la noche ante la demanda de las cientos de personas que acudieron a solicitar la prueba COVID por presentar síntomas.
El personal de enfermería se daba a la tarea de organizar a las personas: las que van a solicitar la prueba, las que ya se la habían hecho y esperaban resultados, las que dieron positivo y necesitaban una incapacidad.
Aun con la alta demanda todo parecía seguir un orden, aunque no faltó quienes exigían un mejor lugar en la fila y ser atendidos con rapidez.
Las pruebas que se están aplicando son las llamadas “pruebas rápidas” y los resultados se entregan el mismo día.
El proceso que hay que seguir es el siguiente: formarse en la fila para anotarse en la lista de personas que solicitan la prueba, ahí se les indica si deben esperar de una a dos horas para ser llamados y entrar a consulta en la que son revisados por un médico epidemiólogo quien les da indicaciones médicas a seguir; posteriormente regresan a la explanada donde se encuentran las sillas de espera y las carpas en las que realizan la prueba.
Una vez realizada la toma, el personal de enfermería les informa a qué hora estarán los resultados. Cuando los resultados están listos un enfermero o enfermera sale a la explanada, pruebas en mano, y comienza a nombrar a las personas a quienes les entrega los resultados impresos.
“Es mucha gente y el servicio es muy eficiente”
Laura Muñoz fue una de las personas que hoy acudieron a realizarse la prueba y esa fue su experiencia: “yo llegué a las 12:30, me formé y me anotaron en la lista. Me dijeron que regresara a las dos de la tarde para hacerme la prueba. Cuando regresé estaban entregando resultados a otras personas y después un enfermero comenzó a llamarnos por nuestro nombre a las personas que íbamos a pasar. Éramos 109 y nos asignaron a diferentes consultorios”.
“Cuando pasé con el doctor le expliqué los síntomas que tenía, me revisó y me midió el grado de oxigenación. Me explicó que ya no tenía síntomas fuertes pero días anteriores los estuve presentando. Entonces, me dijo que, aun cuando saliera negativa la prueba, debía aislarme cuatro días y me recetó medicamentos y recomendó que me estuviera midiendo el oxígeno. En ese momento también dan a incapacidad a quienes la necesitan”, narró la entrevistada.
“Me quedé más tranquila con lo que me dijo el doctor y bajé a la carpa para hacerme la prueba. Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando me tomaron la prueba y me dijeron que en dos horas estarían los resultados. Poquito después de las seis salió un enfermero con los resultados y salí negativa. La verdad es que, aunque hubiera dado positivo, con la explicación y las indicaciones del doctor ya estaba más tranquila y mucho menos nerviosa”.
“En menos de un día me hicieron la prueba, entré a consulta, me dieron mis medicamentos y me dieron los resultados. Yo le diría a la gente que no tenga miedo y que cuando tenga síntomas se atiendan y comprendan que somos muchas las personas que deben atender en el seguro. Es mucha gente y el servicio es muy eficiente”, comentó Laura Muñoz.
En estos momentos en los que Guanajuato vive una alerta máxima por el alto número de contagios y de muertes por COVID-19, en la clínica 47 del IMSS el servicio de pruebas COVID-19 comienza a las siete de la mañana y concluye cerca de las ocho de la noche, tiempo en el que son atendidas a cientos de personas, llegando a superar la cifra de las 500 en un solo día.