CEPROMUSIC celebró centenario de Iannis Xenakis con obra sinfónico-coral en el Cervantino 50

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- Obra para barítono, coro mixto y ensamble de cámara.  Así se presenta en la actualidad La Orestiada compuesta por el griego Iannis Xenakis (1922-2001), músico que este año cumplió cien años de natalicio.

Este jueves por la noche el Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (CEPROMUSIC) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) lo celebró con éxito en el Teatro Juárez con la representación de esta pieza escrita entre 1965 y 1992, y que está basada en la versión de Esquilo, único vestigio que se conserva del teatro griego de la antigüedad.

La puesta es única en su tipo y todo un reto montarla ya que no es en sí misma una ópera ni una cantata. Se trata de una pieza para barítono, solistas y 34 voces divididas en coros para hombres y mujeres, junto a un ensamble de cámara conformado por flauta y pícolo, oboe, clarinetes pícolo y contrabajo, corno, trompeta, trombón, tuba, violonchelo y percusiones que en los momentos más dramáticos aparecen otra percusión solista en escena.

En escena un laberíntico palacio de mármol, con un círculo de tierra en el centro, nos recibe con los personajes abatidos. A través del gesto, el movimiento y la danza ritual Agamenón, Clitemnestra y sus hijos Electra y Orestes se comunican mediando la voz de las 17 cantantes mujeres e igual número de hombres. Entre ellos también figuran Las Herinas o Furias que, con un vestuario completo que encubre su rostro y movimientos dancísticos, sorprenden a los espectadores.

La fuerza musical del ensamble de música contemporánea lograba un efecto de algo antiguo a la vez que extravagante y efectivo en lo dramático con los efectos de los cantantes en escena que cargaban un morral con un arsenal sonoro como maracas, sirenas en silbatos, claquetas de madera, banderas de lata, entre otros.

A esto hay que sumar la excelsa actuación del barítono John Taylor Ward, quien interpreta además del Corifeo -en un rescate que hace Xenakis a la figura del líder del coro de las tragedias griegas-, también a Casandra y Atenea, con impecables cambios entre falsetes y registro grave.

De momentos la antigua trilogía que versa sobre la venganza y la violencia cobró total vigencia con la crisis civilizatoria actual mediante breves imágenes de torturas con electricidad, asfixias con bolsas y canibalismo que sucedían en los rincones del palacio.

Durante 60 minutos el público festejó 100 años de una obra magistralmente montada por el CEPROMUSIC, dirigido artísticamente por José Luis Castillo. La dirección de escena fue del reconocido dramaturgo, director y actor David Gaitán.

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