Texto e imagen: María Espino
Guanajuato, Gto.- Llegado este 1 y 2 de Noviembre los capitalinos, al igual que muchos otros mexicanos, se vuelcan a los panteones para visitar, recordar y recibir a sus familiares difuntos que han dejado este mundo terrenal, pero que en estas fechas, como lo señala la tradición de Día de Muertos, vuelven a visitar a los vivos.
Por ello, los capitalinos desde hace días vienen preparándose para esta gran fiesta de reencuentro, un festejo que celebra un encuentro entre la vida y la muerte, un deseo de volver a ver a los seres queridos que fallecieron.
En los panteones, sobre las tumbas, se aprecian ya distintas ofrendas que van desde arreglos florales, objetos que en vida gustaban a los ahora difuntos y también algunos de sus alimentos favoritos.

Varios capitalinos han llevado flores y limpiado tumbas desde hace algunos días ya sea porque no viven en esta ciudad o, la mayoría, porque buscan evitar el caos que se genera este 2 de Noviembre, cuando mucha gente suele acudir a los camposantos a pasar un rato-incluso la noche- al lado de las tumbas de sus familiares y/o amigos.
En los panteones locales es un gran movimiento el que se observa, mientras algunas personas afanadas barren y decoran las tumbas, otras en silencio elevan una oración en recuerdo de aquellos que se fueron y ruegan por el eterno descanso de esas almas que, sobre todo este Día de Muertos, anhelan volver a ver aunque sea por un instante.
Pero no todo son preparativos, tumbas aseadas, decoradas con flores frescas; en el Panteón Santa Pula como en el de La Luz (Panteón Nuevo), al igual que otros cementerios, las hay también olvidadas; aquellas que desde hace muchos años quedaron abandonadas sin que nadie las visite y las limpie.
Para esas tumbas desoladas están las personas que, piadosas, dedican tiempo y desvían la atención de sus difuntos, para dejar unas flores y con ellos un poco de alegría sobre las lápidas no visitadas.
La noche de este 1 de Noviembre los panteones de Guanajuato capital se iluminaron con velas, flores y con la presencia de los ciudadanos que acuden a velar a sus difuntos y firmes en la Fe y la creencia, esperando volver a sentir por unos minutos su presencia.