Café Tacvba nos recordó que un concierto es un ritual

Texto e imagen: Rodrigo Cuevas

Guanajuato, Gto.- Con un sonido impecable y varias sorpresas, el cuarteto de Naucalpan ofrendó su concierto sinfónico a la muerte como símbolo de la vida junto a la Orquesta de la Universidad de Guanajuato, Los Bronces Band y el Dúo Huasteco. “Ya se acerca la fecha de nuestros muertos, así que hay que enviarles un buen pensamiento”, reiteró en varias ocasiones el vocalista Rubén Albarrán frente a las 5 mil personas en la Explanada y otros miles en las calles y edificios de Guanajuato. Un concierto de lujo en los 50 años del FIC.

El regreso de Café Tacvba

Nadie quería estar exento: Café Tacvba de regreso a la Alhóndiga de Granaditas después de casi 15 años de ausencia, esta vez con un concierto sinfónico. Con parsimonia salieron a las 8:08 pm al escenario decorado con flores de cempasúchil la legendaria banda conformada por Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, y los hermanos Joselo y Quique Rangel para sin prisa sonar María, Diente de león y Trópico de cáncer, suaves canciones que fueron acunando a los 10 mil asistentes, entre el público de la Explanada y otros miles apostados en calles y edificios aledaños. “Aguanten muchachos, esto va suavecito” dijo Rubén, vistiendo un caftán blanco con bordados de flores y colgando en su pecho la imagen tallada en piedra de Mictlantecuthli, el dios Azteca de la muerte. Agregó: “Ya se acerca la fecha de nuestros muertos, así que hay que enviarles un buen pensamiento”.

Luego siguieron El metro, Ciclón y Bar Tacuba que volvieron a sonar en esta edición especial del FIC pero ahora con 33 años de trayectoria. Rubén dijo recordar con estas canciones sus primeros años de carrera, cuando pisaron por primera vez este escenario en el 2000. Siguieron Las Flores y Chica banda que provocaron la algarabía de los asistentes.

Divido en tres tandas, las siguientes canciones fueron La muerte chiquita, Olita de altamar y Futuro, junto a la banda de bronces oaxaqueña Los Bronces Band. Algunos de sus integrantes se quedaron durante todo el concierto. Luego llegó el momento estelar: la Orquesta Sinfónica de Guanajuato encabezada por su director Roberto Beltrán. De ahí en adelante, la Alhóndiga parecía ser un lugar de grabación de un cuarto disco unplugged con la OSUG y la voz del público que acompañó todas las canciones. “Qué bonito cantan muchachos, se ve que aquí en la ciudad tienen una bonita orquesta”, alegó el carismático vocalista tras interpretar Locomotora, Batalla/Rarotonga y Esa Noche junto a los músicos de la orquesta de las abejas. La avalancha de éxitos no se detuvo:  Mediodía, con organillero enmascarado de diablo; El Outsider y Chilanga Banda, Volver a comenzar y El Puñal entre otros.

En la última tanda Emmanuel del Real hizo cantar a todos con Aviéntame y Eres. El Baile y el salón sonó como un himno. El cierre del ritual musical fue con Ojalá que llueva café junto al Dúo León Huasteco, conformado por padre e hijo, Iván y Anibal Hernández, quienes llevan varios años trabajando en los conciertos de la banda después de conocerlos en las redes sociales. “Nuestro corazón para la albóndiga que cantó tan bonito”, dijo en la despedida Albarrán y junto a todo el grupo se dieron el tiempo de despedir el ritual regalando plumillas, baquetas y saludos en cada rincón del escenario. De fondo sonaba Un símbolo de paz de Charly García.

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