Impulsa Cecilia Pöhls la cohesión social como mecanismo para la seguridad comunitaria

Por Uriel Cázares

Guanajuato, Gto.- Una de las causas por las cuales se ha descompuesto el tejido social es debido a la precariedad laboral, en donde ambos padres tienen que salir a cumplir largas jornadas de trabajo, de ahí que los hijos prácticamente estén en abandono y sean vulnerables ante las drogas (por tan solo mencionar un ejemplo de vulnerabilidad).

El cristal, el LSD y la marihuana, son las principales drogas que actualmente consumen los jóvenes, de acuerdo a resultados del programa Reconstrucción del Tejido Social en la ciudad de Guanajuato, que se aplica en Valenciana, Mellado, Mineral de Cata y Divino Preso.

El programa reveló que la descomposición del tejido social es tan grave, que la gente ya no se está ni organizando para resolver problemas en común. Ya no se conocen entre vecinos. Los padres no asisten a las escuelas para ver qué está pasando con sus hijos. No hay una educación integral.

Y si no hay cohesión social, la violencia llega. Nelson García González, coordinador en Guanajuato de este programa, dijo que “la cohesión comunitaria nos debe llevar a que la violencia no se instale en el barrio o en la comunidad; la cohesión social construye seguridad comunitaria”, esa es la tesis de esta metodología y de este proyecto que impulsa la regidora Cecilia Pöhls.

La pedagogía estable que los barrios y comunidades tienen que ser intervenidos durante tres años. Durante estos tres años se desarrollan seis etapas. Durante el 2019 se realizaron tres y para este año se ejecutará la cuarta etapa.

Durante las primeras tres etapas se logró comprender el problema, el grado de fragmentación social, se establecieron alianzas institucionales con el Congreso del estado de Guanajuato, el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato y la Universidad de Guanajuato; y se insertó el equipo de profesionales en los barrios para empezar a actuar.

Como parte de la metodología se realizaron 476 encuestas casa por casa, se realizaron dos Conversatorios con niñas, niños y adolescentes, se realizaron talleres en escuelas públicas y en los espacios laborales de los padres, y se formó la Red del Buen convivir.

La violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer, el consumo de drogas y la poca participación de los padres en los asuntos comunitarios y en la educación de sus hijos, es lo que arrojó el diagnóstico y en lo que se enfocarán las actividades del 2020.

Lo que se pretende es que el programa se siga financiando con recursos privados, se requieren 300 mil pesos que se gestionarán con la iniciativa privada, aunque la primera inversión fue pública y fue de alrededor de 800 mil pesos.

La inversión que se requiere servirá, en parte, para echar andar dos proyectos en particular, uno en la zona del Edén al sur de la ciudad; y otro, para atender a jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.

Para las dos etapas finales, la quinta y la sexta, lo que sigue es formar la Gran Red, capacitar a todos los barrios organizados que quieran aprender la metodología y aplicarla en sus comunidades, solo así, se puede lograr la cohesión social, con participación ciudadana, dijo la regidora Cecilia Pöhls, quien está al frente de este programa, con el apoyo profesional y la metodología de la organización jesuita CIAS por la Paz.

 

 

 

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