Peregrinación a pie de Comonfort a San Juan de los Lagos, una tradición milagrosa

Texto e Imagen: Rodrigo Cuevas

Desde hace 42 años cientos de personas se congregan en la ciudad de Comonfort para caminar durante diez días hasta los pies de la Virgen de San Juan de los Lagos en Jalisco para agradecer y pedir favores, en una tradición que tiene sus orígenes en el siglo XVI.

La peregrinación Regional de la Diócesis de Celaya “Presbítero José H. Salazar Carpio” reunió alrededor de 200 personas entre hombres, mujeres, niños y adultos mayores que se suman a los millones de peregrinos que visitan a “Mamá Juanita” durante estos días en su Catedral Basílica, la segunda más visitada después de la virgen del Tepeyac.

Portando su característico sombrero sanjuanero, ropa para protegerse del sol y cargando voluntad, fe y los objetos indispensables, recorren un santo camino que pasa por santuarios como San Martín de Terreros y Cristo Rey, además de numerosas comunidades de municipios guanajuatenses como Comonfort, San Miguel de Allende, Guanajuato capital, Silao y León, antes de llegar a tierra jalisciense.

“Aforunadamente esta peregrinación, cuando yo tomé las riendas, caminaba sola. Era una peregrinación que tenía una organización extremadamente buena y lo único que hemos hecho es afinar pequeños detalles por las propias necesidades de tiempos y destinos, aprovechando los nuevos medios que existen, nuevas avenidas que hay y destinar nuevos recursos a la alimentación, baños y capilla” comenta Juan Diego Tellez Chávez, quien suma 14 años como Celador Mayor interrumpidos en 2021 y 2022 por la pandemia.

Esta peregrinación, que tras la reanudación de actividades masivas en 2023 reunió a 400 personas, cuenta con una capilla móvil, un camión de cocina para comidas diarias y otro maletero, una ambulancia con médico abordo, dos camionetas de asistencia, un grupo de socorristas, músicos de banda de viento, servicio de baños químicos y una podóloga, eso sin contar las innumerables personas que por generosidad y fe salen a ofrecer alimentos, agua, fruta o simplemente alentar a los sanjuaneros para que lleguen a su destino, agradezcan favores o cumplan sus mandas y regresen con bien.

Elena Aguilar Cortés, de 49 años, originaria de Comonfort, camina junto a su esposo, su nuera y sus nietas de 1 y 7 años. En su andar lleva a su hijo Antonio, fallecido el año pasado. “Él le había dicho a su esposa que este año iba a venir porque su niña más pequeña iba a estar más macicita, con más fuerza para caminar y porque mi mamá, que ya tiene muchos años viniendo, la había dicho que aquí se pone muy bonito”, dice.

Cuenta también que en la subida al cerro del Cubilete estuvo a punto de rendirse pero de la nada sacó fuerzas para llegar a la cima de Cristo Rey. “Mi esposo iba adelante y me dijo que cuando vio que yo no podía le pidió a nuestro hijo que me echara la mano para seguir y sí, tuve nuevas fuerzas para llegar hasta arriba. Creo que mi hijo necesita de nuestras oraciones y yo tengo que llegar caminando. Me duelen mis pies y no quiero llegar en ambulancia, así qué chiste tiene. No sé bien qué decirle a la virgen pero primero Dios viéndola allá voy a saberlo”, confiesa.

Los sanjuaneros de este grupo provienen de la cabecera municipal de Comonfort y sus comunidades como San Pedro, Orduña, Calderón, Jalapilla, Morales, entre otras. En menor medida participan también familias de otros municipios y estados. Este año, una virgen peregrina enviada desde Estados Unidos recorre el camino y regresará al otro lado de la frontera.

“La importancia de las peregrinaciones es recordar que todos somos peregrinos. Es decir, todos vamos caminando a la casa del Padre. Y en ese caminar es importante darse cuenta: hay caídas, hay tumbos, hay levantadas. Lo importante no es caerse sino saber levantarse. Para Dios no importa cuántas veces hayas caído sino que la ultima vez que caímos nos hayamos levantado bien. Es un caminar a la casa de Dios”, explica el presbítero Antonio González Lara, con 25 años como Capellán de esta peregrinación.

Sobre el futuro de las peregrinaciones en nuestra sociedad, el padre “Toño” señala que “hay peregrinos ya de mucha edad y que todavía vienen, como dice el cántico “a paso lento” pero ahí vienen, no sé detienen. Es decir, no los detienen ni los problemas de la vida ni las dificultades y ellos vienen aquí, peregrinando”.

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