Por Redacción
Guanajuato, Gto. Este jueves, la fiscalía del estado detuvo a una pareja, hombre y mujer, como presuntos responsables del atentado en Salamanca con una bomba casera. El móvil fue un adeudo millonario ellos también son los autores intelectuales.
En conferencia de prensa ofrecida en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG), su titular, Carlos Zamarripa Aguirre, dio a conocer la detención de Georgina “N” y Eduardo “N, acusados del atentado en el que murieron dos personas y cinco más resultaron lesionados.
De acuerdo a la versión del fiscal, “los detenidos Georgina “N” y Eduardo “N” conocían a la víctima fallecida de nombre Mauricio “N”, y entre estos últimos habían realizado negociaciones comerciales que concluyeron en malos términos, que motivaron una discrepancia irreconciliable, por adeudo millonario”.
La pareja se dedicaba a “diversos giros comerciales”, sobre los cuales no quiso abundar el fiscal, quien dijo que él no podía llamarles empresarios.
Sobre el móvil detalló que existió una sociedad, de la que desconoce si fue formal, pero sí tenían relación de sociedad comercial “en apariencia para llevar a cabo el inicio del restaurante” Barra 1640 pero, explicó el fiscal, se sabe “por testimonios” que la pareja aportó una cantidad de dinero millonaria y que, “al final del acuerdo no hubo sociedad y no fue incluido en el inicio del negocio”.
Sobre la mecánica de los hechos Carlos Zamarripa aseguró que se utilizó un artefacto explosivo casero que la pareja elaboró, y fue la mujer quien solicitó el servicio de entrega de paquetería a través de una llamada realizada desde un teléfono celular cuando se encontraba en la calle Constituyentes, a 12 kilómetros del restaurante Barra 1640.
Se sabe que el día de los hechos, el domingo 19 de septiembre, la pareja llegó a la ciudad de Cortazar, Guanajuato, en una camioneta de su propiedad de la cual descargaron el explosivo, después se trasladaron en un taxi a la ciudad de Salamanca, donde Georgina “N” realizó solicitó el servicio de entrega del paquete y ella misma lo entregó al repartidor con la indicación de tener cuidado y entregarlo al dueño del restaurant, Mario Alberto Hernández Cárdenas.
Los repartidores llegaron al estacionamiento del restaurante, entregaron el paquete y Mario Alberto abrió la caja, muriendo al instante junto con su socio Mauricio Salvador Romero Morelos.
Para la fiscalía, el crimen quedó esclarecido con la detención de “las dos personas involucradas que participaron en la planeación, en el traslado y la elaboración del artefacto”, y serían puestas a disposición de un juez para que respondan por los delitos de homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa.